Fidel Castro speech at the 26th Congress of the CPSU (English subtitles)
Speech · Anti-Imperialism (US foreign policy / war) · 17:51
Fidel Castro
Summary
Fidel Castro addresses the 26th Congress of the Communist Party of the Soviet Union, hailing the Soviet Union as a bulwark against imperialism and praising its Marxist-Leninist internationalism. He condemns renewed US Cold War aggression, including the arms race, the threat of 572 medium-range nuclear missiles in Europe, and the neutron bomb. Castro criticizes US intervention in Latin America, specifically targeting El Salvador, Guatemala, and Nicaragua, and defends Cuba's right to self-determination. He underscores the inseparable bond between Cuba and the USSR, vows Cuba will never be subjugated, and closes with a rallying cry for peace and proletarian internationalism.
Transcript
Fidel Castro: Talaris, slova de prevetse, destavleje se pierom struc centralno komiteta kommunistiske partii kubri, presiedat legasodarsu sovjete sovjete ministra vreskubri, tu kuvat talaris, Fidel Castro. Querido compañero Leonid Illich Brezhnev, queridos delegados, queridos invitados, el mundo nuevo en el que fueron derrumbados los viejos imperios coloniales, donde se consolida y extiende el socialismo y surgió una era de liberación e independencia para los pueblos Sin precedentes en la historia, se hizo posible por la existencia de la Unión Soviética, la firmeza de sus principios marxistas-leninistas e internacionalistas, y en definitiva, su poderío que el imperialismo no ha podido ni podrá desconocer. La humanidad concentra por ello en estos días particular atención en el 26 Congreso de los Comunistas Soviéticos. Lo que aquí se exprese o acuerde tendrá gran repercusión en la vida internacional. Cuando el peligro, cuando el peligro de guerra se avizora de nuevo, cuando la agresión proyecta su sombra y la intervención amenaza a los pueblos, la Unión Soviética y su glorioso Partido Comunista que ustedes representan emergen una vez más como esperanza de la paz y garantía de que los imperialistas no podrán imponer sus pretensiones de dominio y hacer prevalecer su arrogancia agresiva. Por desdicha El lenguaje de la Guerra Fría surge de nuevo en el país más influyente del mundo capitalista contemporáneo. Se echa a un lado la distensión para postular la insensata doctrina de la superioridad militar. Se sustituyen los resultados de los tratados SALT con la demanda de nuevas y sofisticadas armas que solo pueden conducir a la carrera armamentista más desenfrenada. Arrogantemente, los imperialistas yanquis pretenden instalar en Europa 572 cohetes nucleares de alcance medio que apuntarían hacia la Unión Soviética. Vuelven a hablar de la bomba de neutrones Y aumentan fabulosamente los presupuestos militares mientras reducen los programas sociales internos y las magras ayudas al mundo subdesarrollado en una actitud de extremo egoísmo, de prepotencia, de fuerza. El inicio de una nueva carrera armamentista y el retorno a la Guerra Fría agravarían brutalmente la seria crisis económica que hoy afecta a la economía mundial. Las esperanzas de desarrollo económico-social, de ganar la batalla contra el hambre, la ignorancia y las enfermedades en un clima de paz y de cooperación internacional quedarían destruidas para la inmensa mayoría de los pueblos que habitan la Tierra. Se multiplicarían los conflictos sociales y los focos de tensión y peligro de guerra. Sería un gran crimen contra la humanidad. Los imperialistas yanquis pretenden ahora igualmente identificar el movimiento de liberación nacional y la lucha de los pueblos por cambios sociales con el terrorismo. Para ellos, ser revolucionario, ser simplemente progresista o luchador por la democracia, es ser terrorista. Con estas falacias y mentiras abandonan definitivamente la hoja de parra de los derechos humanos para proclamarse una vez más con toda impudicia gendarmes mundiales. En la América Latina, escribiendo la intervención como espectro, amenazan en primer término a los patriotas de El Salvador y Guatemala con siniestros planes agresivos y arman en esas naciones a gobiernos sanguinarios, verdaderamente genocidas, mientras lanzan groseras calumnias contra los países socialistas y progresistas, tratando de demostrar que lo que ocurre en Centroamérica no es resultado de la justa rebeldía de los pueblos frente a los crímenes la larga opresión y la despiadada explotación imperialista, sino consecuencia de supuestas conspiraciones internacionales. Al mismo tiempo obstaculizan, hostigan y tratan de intimidar al pueblo revolucionario de Nicaragua. Ayudan y alientan a las dictaduras más corruptas y criminales de nuestro continente y socavan la labor de todo gobierno que hable con voz propia o pretenda mejoras para el pueblo, mostrando su propósito de implantar un dominio cada vez más férreo sobre todo el hemisferio. A 90 millas de nuestra patria hay voces que proclaman la necesidad de destruirnos. Se nos amenaza abiertamente con imponernos un bloqueo militar y se analizan métodos aún más drásticos con el propósito de borrar de América Latina el ejemplo de Cuba socialista y castigar al pueblo cubano por su amistad con la URSS y la comunidad socialista, por su solidaridad irrenunciable con los pueblos pueblos de África y el movimiento revolucionario y progresista mundial. Similar política agresiva y amenazante del imperialismo se manifiesta en África Austral, el Océano Índico, el Sudeste Asiático y el Medio Oriente. Aquí, en el propio corazón de Europa, pretende desgajar a la hermana Polonia de la comunidad socialista y estimula abiertamente la desestabilización política del país, ocasionando incalculable daño social, moral y material a los hijos de ese noble y abnegado pueblo. Ese despliegue prepotente representaría para los pueblos un porvenir ominoso de nuevos avasallamientos si junto a las fuerzas de la paz y liberación nacional no estuvieran hoy las fuerzas poderosas e inconmovibles del socialismo triunfante. La noble causa del socialismo, la aspiración a un mundo justo, libre, pacífico y humano, no podrán ser barridas jamás de la faz de la tierra. Sabemos que los soviéticos y su Partido Comunista aman la paz. La paz, bajo la genial inspiración de Lenin, fue el primer llamamiento al mundo del poder soviético en los días del triunfo de la gloriosa Revolución de Octubre. La paz es la divisa y el eje de los programas elaborados en los 24 y 25 congresos, y como lo muestra el informe sereno firme, valiente, y las nuevas y brillantes iniciativas del compañero Leonid Illich Brezhnev, incansable defensor de estos nobles principios. Luchar por ella. Y preservarla para todos los pueblos continúa siendo centro de atención de los comunistas en este su 26.º Congreso. El socialismo no necesita guerras ni carreras armamentistas. Esa es una de las diferencias fundamentales entre el socialismo y el capitalismo. El socialismo ha demostrado que sabe también defenderse, que no tiembla ante ningún enemigo. Y los pueblos revolucionarios no vacilarán en realizar los esfuerzos y los sacrificios que las circunstancias exijan para preservar su derecho a la vida, a la independencia, a las ideas justas, al bienestar y la paz de las presentes y futuras generaciones. Cuba no podrá ser jamás doblegada. Con resuelta serenidad construimos la nueva sociedad socialista. Estamos entregados por entero al trabajo creador, pero con la misma resolución nos preparamos para defender la patria por cuya liberación se combatió durante más de 100 años. Lucharemos por cada palmo de nuestra tierra hasta la muerte si es que el imperialismo osa agredir a nuestra patria socialista. No rechazaremos el ramo de olivo si se nos ofrece, pero tampoco retrocederemos ante la agresión. Los principios no son negociables. En esta batalla por nuestra soberanía y en el esfuerzo permanente por el desarrollo económico socialista, nunca nos ha faltado la mano internacionalista y fraternal de la Unión Soviética, de su pueblo, de sus comunistas. Por ello queremos reiterarles en su 26 Congreso nuestra gratitud permanente. Más, no solo agradecemos lo que han hecho por nosotros, sino también lo que han hecho este gran país y este gran pueblo por toda la humanidad. El segundo congreso de nuestro partido Proclamó el orgullo con que mostramos ante el mundo las relaciones entre la Unión Soviética y Cuba, ejemplo de amistad fraternal y respetuosa. Somos y seremos siempre fieles amigos del pueblo generoso y heroico que tanto nos ayudó. Jamás en nuestros pechos se albergarán la ingratitud, el oportunismo o la traición. Con el espíritu de esa amistad entrañable, los saludamos en su congreso, y en nombre de los comunistas cubanos y de todo nuestro pueblo, que es también comunista, les decimos: ¡Viva Lenin! ¡Viva el glorioso Partido Comunista de la Unión Soviética! ¡Viva el internacionalismo proletario! ¡Viva la paz! Patria o muerte, ¡venceremos!